Tras una década coqueteando con la centroderecha, en un periplo que lo llevó a ser nada menos que candidato a presidente de Mauricio Macri, el diputado nacional de Encuentro Federal Miguel Pichetto se propuso desandar el camino de regreso al peronismo, convencido de que nada bueno puede surgir del Gobierno libertario, y que la remanida y tantas veces fracasada receta de la “avenida del medio” es una causa perdida.
Lo extraño del caso es luego de haber sido funcional a los armados que enfrentaron al peronismo en cada una de las elecciones desde el 2017 a la fecha, ahora decide volver al PJ, pero no con el caballo cansado sino pretendiendo moldear al peronismo a su propia medida, bajos sus propios términos.
Pichetto lo llama un “frente de centro nacional” basado en un “capitalismo productivo”, alejado del “esquema viejo de intervencionismo y Estado presente”, según supo la Agencia Noticias Argentinas.
El peronismo, camaleónico como pocos movimientos políticos en la historia latinoamericana, ya se vistió con esas pieles en tiempos de Eduardo Duhalde. No hay nada "moderno" en la propuesta del veterano diputado.
No obstante, viniendo desde afuera tras largos años de exilio voluntario, Pichetto busca reescribir y darle un sentido “modernizador” a un peronismo cuya conducción le confirió desde el 2003 a la fecha una impronta estatalista, de fuerte intervención fiscal y expansión del consumo, agenda hiper progresista, apertura migratoria, políticas sociales amplias y articulación con los movimientos populares.
Todo lo que Pichetto desprecia.
Tras el acto que compartió con Guillermo Moreno y luego de votar en contra de la reforma laboral de Javier Milei, Cristina Kirchner lo invitó a una reunión en su domicilio de San José 1111, donde ella cumple la pena de prisión, para intercambiar impresiones de la actualidad política.
Allí, quien fuera el jefe de bloque del Senado durante toda la “Década Ganada” (2003-2015) le propuso a la ex presidenta confluir en una gran frente nacional con características parecidas “a lo que construyó Lula para enfrentar a (Jair) Bolsonaro” en Brasil.
Al referirse al contenido de esa charla, el legislador dijo que “fue una reunión fraternal en la que se habló del presente y del futuro, no del pasado”.
“El peronismo necesita una propuesta capitalista, productiva, por el centro, que de previsibilidad y garantías a los inversores y los agentes económicos. Por ejemplo, no se pueden impulsar ideas peligrosas que impliquen que en un solo movimiento un dólar que vale 1.500 pase a valer 3.000”, resaltó.
En ese marco pidió “un debate profundo” como se hizo en los ‘80 con la renovación” impulsada por Antonio Cafiero, Carlos Menem, José Manuel De la Sota y Carlos Grosso, y que implicó “salir de un modelo autoritario para pasar a un modelo democrático y ser un partido del sistema”.
Del encuentro con Pichetto, Cristina Kirchner anotó todo con suma atención.
Desde hace un tiempo para acá, ella entró en un proceso autoreflexivo, de repensar el modelo político que el peronismo tiene para ofrecerle a la sociedad en el espejo de las nuevas demandas ciudadanas, incluso desafiando algunas verdades de perogrullo en el campo nacional y popular.
Las disímiles miradas del peronismo sobre la vuelta de Pichetto
En el peronismo muchos miran con recelo el regreso de Pichetto, quien viene de votar el Régimen Penal Juvenil del Gobierno, y que en el primer año de gobierno de Milei acompañó en el Parlamento casi sin chistar, incluso levantando la mano a favor de la Ley Bases.
Algunos dirigentes del kirchnerismo, luego de la sorpresiva cumbre en San José 1111, tuvieron que improvisar beneplácito, aunque la mayoría se refugió en el silencio.
En el Movimiento Derecho al Futuro, referenciado en el gobernador Axel Kicillof, las posturas van desde la indiferencia hasta el rechazo absoluto.
Tiene sentido: Pichetto es un feroz crítico de Kicillof.
Sobre el mandatario bonaerense dijo recientemente que si “quiere consolidarse como alternativa nacional, debe cambiar el rumbo en política y economía”.
En La Cámpora, la energía está puesta en desgastar a Kicillof, quien en los últimos meses se transformó en un blanco mucho más atractivo que Pichetto, pese a que fue éste y no el gobernador quien defenestró sistemáticamente al kirchnerismo en la última década.
Así como la organización que lidera Máximo Kirchner se reconcilió con Guillermo Moreno porque le es funcional a su interminable interna con Kicillof, la misma lógica podría aplicarse a Pichetto, otro que puede convertirse en un ariete para esmerilarlo.
El diputado nacional Eduardo Valdés, un peronista de buena llegada a Cristina Kirchner, salió a darle la bienvenida al diputado de Encuentro Federal y celebró la reunión que mantuvo con la ex presidenta.
“¿Cómo no voy a estar de acuerdo con que vuelva si yo creo que los años más felices de Argentina desde Perón fueron cuando Cristina era presidenta y Miguel era jefe del bloque de Senado? En esos años salieron las mejores leyes de ampliación de derechos”, sostuvo en diálogo con la Agencia Noticias Argentinas.
Otro diputado nacional del peronismo filo kirchnerista señaló en declaraciones a NA que Pichetto “trae un espacio de crecimiento hacia la derecha”, y aventuró que su inclusión podría atraer a “gobernadores conservadores que siempre juegan de acuerdo a cómo viene el viento”.
“Miguel no trae votos, pero nos puede hacer crecer hacia la derecha, que es un espacio que descuidamos. No voy a militar a Miguel pero nos permite ampliar”, conjeturó.
Y en línea con esto, el diputado de Unión por la Patria en cuestión señaló que el peronismo tiene “mejor aptitud electoral con Pichetto que sin Pichetto”.
Además, la figura del ex senador del Frente para la Victoria, “permitiría clarificar mejor una idea que muchas veces se confunde: los peronistas no somos anticapitalistas”.
En la izquierda del peronismo se ubica Patria Grande, la fuerza liderada por Juan Grabois, quien ha mantenido fuertes discusiones mediáticas y públicas con Pichetto; éste último un acérrimo crítico del rol que juegan los movimientos sociales en la Argentina.
En diálogo con la Agencia Noticias Argentinas, desde este espacio expresan profunda desconfianza hacia el diputado del interbloque Unidos, y si bien aclaran que “las puertas no se les cierra a nadie”, le recuerdan que la agenda de Fuerza Patria es de “confrontación frontal a las políticas neoliberales que lleva adelante Milei y que llevó adelante Macri”.
La mención al líder del PRO no es al azar, ya que Pichetto fue su compañero de fórmula en el 2019, enfrentando nada menos que a Cristina Kirchner, quien se puso como candidata a vice de Alberto Fernández.
“Si Pichetto se arrepintió de abrazar al macrismo y de jugar con Milei como lo hizo en los primeros años, y quiere venir al encuentro de la Fuerza Patria, nosotros no le cerramos la puerta a nadie, pero no creo que esa coalición se ordene alrededor de las ideas que él viene expresando”, le advirtieron en Patria Grande. __IP__
“Me interesa conocer en algún momento, obviamente, qué balance hace él de su recorrido político en los últimos diez años sobre todo”, indicaron a NA las fuentes cercanas a Grabois.

